20 de mayo. Día del Alumno marista.

Celebramos el nacimiento de nuestro fundador, San Marcelino Champagnat, quien nació el 20 de mayo de 1789 en la aldea Le Rosey, region de la Loire. Francia.

El año de 1789 es cuando ocurre la Revolución Francesa, y el padre de nuestro santo, Juan Bautista Champagnat, fue un fervoroso militante en las filas del partido de los jacobinos, ocupando diversos cargos públicos en el municipio de Marlhes y en el cantón de Saint-Genest-Malifaux. Marcelino, nada inclinado a los estudios, no aprendió a leer sino muy tarde, a los 14 años. Cuando en las vacaciones de Pascua de 1804 un sacerdote pasa por Marlhes buscando vocaciones sacerdotales, se fija en Marcelino a quien le dice: Hijo mío, tienes que estudiar el latín y hacerte sacerdote, Dios lo quiere. Su decisión desde entonces será irrevocable.

En el campo educativo, Marcelino Champagnat fue un pionero, pues siempre estuvo abierto a lo nuevo que fuera más eficiente. Adoptó el método simultáneo-mutuo de enseñanza, zanjando así la polémica entre el método llamado de los Hermanos (de la Salle) y el método sajón o Lancasteriano. Adoptó igualmente un nuevo método de lectura, el fonético-silábico, en remplazo del tradicional del deletreo. Introdujo la enseñanza del canto en la escuela, la educación física, la teneduría de libros y la agrimensura. Introdujo igualmente el catecismo mariano, hizo practicar la disciplina preventiva y prohibió todo castigo físico. Colmado, pues, de méritos y de trabajos, entrega su alma a Dios por medio de María en un sábado, 6 de junio de 1840, cuando los Hermanos estaban cantando la alabanza mariana de la Salve como inicio de la jornada, práctica que él había introducido como escudo contra todos los disturbios políticos y sociales que en la Francia convulsionada de su tiempo tuvieron él y los Hermanos que soportar.

El 29 de mayo de 1955 es beatificado por el Papa Pío XII luego del reconocimiento de 2 milagros: la curación de un cáncer terminal obrado a favor de una señora en los Estados Unidos de América, y la de una meningitis mortal a favor de un joven de Madagascar. El 3 de julio de 1998 el Papa Juan Pablo II firma el decreto de canonización después de reconocer el 3er. milagro, la curación súbita de una enfermedad terminal, la histoplasmosis, a favor de un Hermano Marista del Uruguay y el 18 de Abril de 1999 fue canonizado.

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