Ciclo Básico

“La escuela marista es un lugar de aprendizaje, de vida, de evangelización… “ (MEM, n. 126)

El ciclo básico articula la continuidad formativa de hábitos y habilidades cognitivas y sociales iniciados en primaria con las prácticas reflexivas, autónomas, de creciente rigor intelectual que serán necesarias para continuar las etapas superiores. Se propone alcanzar estos objetivos con todos los estudiantes, acompañando especialmente a los que presenten dificultades en su maduración intelectual o afectiva.

Atravesar la pubertad e iniciar la adolescencia es vivir una etapa llena de esperanzas y energía vital; pero también momentos de crisis, duelos y desorientación. La presencia continente del adulto afectuosa y comprometida, firme cuando se lo requiere, alentadora siempre, son actitudes en las que se refleja el estilo educativo de Marcelino Champagnat.

Desde nuestro contexto, la educación marista que desarrollamos promueve la formación de buenos cristianos y buenos ciudadanos, al proponer una experiencia educativa significativa y de calidad, que busca que los estudiantes logren articular fe, cultura y vida desde un paradigma inclusivo.

Acompañamos teniendo en cuenta los desafíos de la etapa vital y la pluralidad de los modos de aprender. Hacemos énfasis en las siguientes intencionalidades:

  • Primer Año de Liceo: el descubrimiento de sí mismo.
  • Segundo Año de Liceo: descubrimiento del otro y de la dimensión grupal.
  • Tercer Año de Liceo: descubrimiento del mundo que nos rodea con sus riquezas y desafíos.

En cada nivel anunciando a Jesús, camino, verdad y vida.

“Cada niño y cada joven es diferente. Cada grupo tiene su carácter distintivo. Conscientes de esta pluralidad desarrollamos metodologías apropiadas que respeten el grado de disponibilidad y las necesidades particulares de los niños y jóvenes a los que nos dedicamos.” (MEM n. 86)